Isabel le trajo un osito del mismo color. Le gustó, lo llevó a su cama pero lo llamó “oso grande” Luego le dieron uno con suéter, tampoco ese se llama “otro osito”. Le dimos el oso blanco del papá. Sí, Douglas todavía guarda y conserva a su osito. (No creo que le guste que les cuente eso).
Bueno, así siguió el desfile de ositos hasta que llegó un paquete a la puerta de la casa.
¿Quién será? ¿Otro osito para la colección? ¿Habrá conexión?
